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miércoles, 8 de mayo de 2013

"Cuentos de Amador" de Karlos Kum

«El payaso que quiso ser poeta »


— ¡Ah no, de eso nada! dijo mientras inflaba su nariz roja Poeta ni hablar, yo no quise ser nada. Ahorita cambie usted el título y déjelo en blanco nomás.

«El hombre que perdió sus sombreros»

No sea pendeja, le dije que lo dejara en blanco...o en negro.

—¿Lo ve? Ya empieza usted a cambiar de opinión. ¿Acaso no se acuerda del circo Injusto, o circo Las Siete Nadas? Ande, ande, descanse, lleva usted muchas vidas escribiendo... deje el karma en el perchero de la entrada, ahí muy bien, y acomódese.

Fuimos vecinos de blog. Al principio pensé que era una suerte de fantasma pues, bajo su bombín, un hueco con forma de cara emitía sonidos que se asemejaban a palabras. Gustaba de encender velas e inciensos, y, por las noches, recibía visitas a altas horas de la madrugada. Sus gatos y sus cuervos, encantados del aquelarre, comenzaban entonces a entonar canciones para insomnes. Convocamos varias reuniones de vecinas para tratar el asunto de los animales domésticos, pero en lugar de aparecer el misterioso vecino, venía una mano sin cuerpo que nos espantaba a todas. A los pocos días se presentó en la puerta de mi blog con un ramo de asteriscos, mientras decía: “me gusta usted mucho, mucho, con tanto talento suelto, no doy abasto”. Y se fue a picar la puerta de otra vecina; esta vez, sacó una ristra de miradas felinas envueltas en papel charol y le dijo lo mismo: “me gusta usted mucho, mucho, con tanto talento suelto estoy que no doy abasto”.  Y siguió escalera abajo y arriba de manera simultanea. Yo le seguía, envuelta en mi batín granate, regalo de mi antigua yo misma, hasta que me quedé dormida en el hueco del ascensor.
A la mañana siguiente tenía sobre la repisa de mi blog, una colección en miniatura de todas las mentiras nocturnas, y un “no me haga mucho caso que estoy borracho de vida”. Con el tiempo, tomamos un par de pésimos cafés y, como es alérgico a la cafeína, le dio por decir que éramos hermanos literarios. Luego vendría un intento de novela, dos secuestros fracasados, y tres asaltos a boli armado. Ni caso.

Una noche cerró el blog, tiró las llaves, y se fue de viaje. Aún no ha regresado pero se ha traido un libro en la solapa.

Un libro, jajajaja, no es un libro, Amarita, son quince.

Querrás decir quince cuentos, quince capítulos.

Querré decir quince vidas. Mi modo: quince y dejemoslo ahí, ahorita no voy a discutir con usted que ando de revoluciones. La perra gorda para usted, son quince cuentos en un libro...o viceversa. 



5 comentarios:

  1. Nunca vi presentación más original ni literaria.

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  2. No sé qué demonios hace usted contando nuestras glorias y quehaceres en plena corrala, poniendo nuestras batas a la intemperie. Siempre fue usted una chismosa. Pero, en fin... lo cuenta usted todo tan bonito que termina a uno por darle igual.

    Besos payasos y... mi sombrero.

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  3. Una presentación que es pura literatura.

    Voy a echarle un ojo.

    Un abrazo.

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  4. Te iba a escribir ayer pero lo hago hoy... q es el tiempo? Y q decir? Una maravilla lo q escribes, lo q cuentas y transmites, y una alegría q el payaso vuelva a aparecer, alguna vez se fue?

    Abrazos a ambos

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  5. Me gustó la dinámica del personaje que tiene el diálogo interior captando al extraño payaso como reflejo de sí misma.

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