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miércoles, 2 de mayo de 2012
Restauración
lunes, 14 de noviembre de 2011
"Visiones de altura" ganador concurso de microrrelatos C.E.O. mes de octubre

domingo, 19 de junio de 2011
1º Mención en el Concurso ImagiArte de la 11ºsemana

El hombre habitado
Acabé por eliminarla del espectáculo, y, por ende, de mis ingresos. Se había instalado en mi pequeña caravana por tres meses, lo que duraba el contrato con el circo. Era la mejor mujer invisible del mundo y yo, la materializaba con un ancestral truco de magia. Cosechamos tanto éxito que empecé a concederle sus excéntricos caprichos: prestarle mi corazón como lavadero de sus trapos sucios, mis ojos, ventanas indiscretas, por donde asomarse al mundo. Pero cuando deshizo las maletas en mis recuerdos, cambiando la decoración de mi pasado, la expulsé y comenzó mi descenso por la espiral del olvido.
Esta semana el jurado fue Elisa de Armas y el micro ganador "Segundo piso" de Mariela Méndez
miércoles, 15 de junio de 2011
Libertad encallada

De la travesía en barco recuerdo el rugir de mis cadenas contra la madera de proa, bamboleado por las tormentas tropicales rumbo al continente prometido. Y al anciano que fumaba cigarrillos rubios y tiraba las colillas por la borda, como quien tira un tiempo que le resulta indiferente. Y a la chica de los encajes en la blusa, que lloraba igual que el cielo escupía lluvia. Acusados en falso, abstemios de tiempo, descarriadas cartas sin letras. Nuestro destino se sedimentaba en las playas, en un pequeño pueblo costero donde, cada martes, se celebraba una feria. Torpe destino el de mis manos, suplicante mirada hacia la multitud, en un intento de encontrar un buen amo, un pasaje hacia mi libertad robada.
martes, 1 de febrero de 2011
Cambio de planes

Miraba tu belleza a través de mi vaso con gaseosa. En cierta manera, era como si tu cara estuviera contenida en cada una de esas burbujas que ascendían con un movimiento ralentizado y explotaban en la superficie.Y así, con cientos de rostros mirándome al otro lado del vidrio, me he propuesto recordarte, arañando esos miles de silencios que desde el banquillo de los acusados te lanzo mientras me preguntas qué hacía yo en la habitación del hotel donde Matilde apareció muerta o por qué llevaba en su cartera el recibo de la luz de mi casa. Tú nunca entenderías que entre ella y yo, había un pacto de sangre que me vi obligado a romper, el día que te propuse matrimonio.
