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lunes, 13 de abril de 2015

Mujer pez

Bastó una llamada de teléfono para que mamá olvidara mi patito de goma, mi pelo enjabonado, el grifo abierto. De eso hace ya mucho tiempo. En la bañera jugué a muñecas, fui cumpliendo años, acudí a la escuela.
El día que mamá regresó, me sentí la mujer más desdichada del mundo. Con sus manos viscosas, me envolvió en una toalla seca. Llevaba algas en los ojos y hablaba de marineros.


lunes, 2 de enero de 2012

Cienmanos. Capítulo 14.


Empiezo el año con "Aves de paso" , el capítulo que escribí para la micronovela "Cienmanos".La ilustración que lo acompaña es de Rubén García, una ilustración que me ha fascinado, por la acertada elección de los colores, y los detalles del gran pájaro, su ojo reloj y sus plumas corazón. Les dejo aquí el marcapáginas de este capítulo, realizado por nuestro amigo Juanlu.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

"Eterno souvenir" publicado en "36 relatos de verano"

De la propuesta realizada por La Esfera Cultural este verano, donde se recopilaron relatos cuya temática fuese el verano, surge esta selección titulada " 36 relatos de verano", donde tengo el gusto de compartir páginas con Xavier Blanco, Montse Aguilera, Rosa Martínez, Sara Lew, Luisa Hurtado, Mar Horno y Elena Casero, entre otros autores.
El relato que envíe fue " Eterno souvenir" que podéis leer en la página 83.




















viernes, 11 de marzo de 2011

"Viaje especial" formato marcapáginas ilustrado


El microrrelato Viaje especial ha sido hecho marcapáginas por Juanlu del blog Dibujos.
Desde aquí le doy las gracias y os animo a que visitéis su rincón de arte en su blog.

lunes, 10 de enero de 2011

El reto


Les llevaba observando toda una vida. Eran, sin duda, vecinos de la aldea, ambos campesinos y buenos amigos. Empezaron el reto con grandes ilusiones, sonrisas, jovialidad.

Con los años, ambos fueron desinflándose y sus caras se llenaron de arrugas, sus movimientos se ralentizaron, y sus pulsos comenzaron a temblar. Seguían llevando sus canoas, sus salvavidas, sus remos, que tediosamente abandonaban en el muelle. Ellos solían quedarse en la orilla del lago contemplando la superficie.

El día que sus reflejos se diluyeron en recuerdos, les ofrecí que subieran a mi globo. Hoy, les dije, el cielo los espera, y será un buen día.

Supuse que les había llegado el momento de nadar, surcar, y arar los cielos.

* Este microrrelato ha sido escrito a partir de la fotografía de Gustavo Serrano, que antencede al texto, con motivo de la exposición que tendrá lugar próximamente en Ávila. Gracias a Pablo Garcinuño por ofrecernos la posiblidad de estar allí, en forma de letras.

viernes, 7 de enero de 2011

Piélagos


Cuenta la leyenda que en la costa crujiente, cuando los últimos rayos de sol derraman oro sobre las olas, los dragones marinos asoman sus crestas soltando por sus hocicos el resquicio de un fuego, nubes grises para envolver al ocaso.

Y en la frontera rocosa que separa nuestros mundos, brotan con las algas, melodías que arrastran a los navíos hasta sus fauces. Una vez el sol se pone, vuelven a sus fosas, agradecidos, en deuda, y con el hambre saciada.

En los últimos tiempos se ha observado que estos pétreos seres van poco a poco fundiéndose con la costa, forjando abruptos acantilados, en silencio.


* Este microrrelato ha sido escrito a partir de la fotografía de Gustavo Serrano, que antencede al texto, con motivo de la exposición que tendrá lugar próximamente en Ávila. Gracias a Pablo Garcinuño por ofrecernos la posiblidad de estar allí, en forma de letras.

El lunes otro.

domingo, 2 de enero de 2011

Los posos de mis penas


Este cuentito forma parte del proyecto "Escribeme una ilustración" de la ilustradora Clara Varela ( web, blog).


Los posos de mis penas

Ocurrió en una noche de soledades encontradas, de nostalgias envueltas en nieve seca. Sobre el blanco de un refugio imaginado, la mesita de tapete dorado asistía, a deshora, a mi té.

En la superficie de la tacita, encontré un reflejo inusitado: una esfera nacarada bañándose feliz, despegando de su boca burbujillas que producían la melodía risueña de una estrella errante.

Me acerqué aún más a tan feliz acontecimiento, y al asomar mi hocico hasta el borde de la loza, la esfera dio un respingo, mientras confusa chocaba contra las paredes del recipiente.

Mi asombro fue en aumento cuando escuché su voz quebrada: por favor, no me bebas, aún he de alumbrar muchas noches, conocer muchas historias, saborear muchas confidencias, perdona mi torpeza, he debido caerme en tu pequeño firmamento.

Le prometí devolverla a su cielo; con cuidado la llevé hasta otra taza vacía y le pedí que cuando estuviera seca, me avisara. No debía dejar una luna atrapada.

Fui hasta la entrada y descolgué el espejo, lo acomodé en una butaca y minutos más tarde, la esfera nacarada brilló de un salto hasta el espejo.

Gracias!, ahora ya puedo continuar mi viaje exclamó.

Y del reflejo saltó al firmamento, en el cual la envolvía, como un manto, una de mis lágrimas.

Desde entonces, en mis noches desveladas, no he vuelto a sentirme solo, ya que saboreo el secreto que me descubrió su torpeza: que el cielo y las estrellas caben en una taza de te.