Páginas

jueves, 20 de octubre de 2011

Jugando al escondite

Después de un embarazo intermitente las gemelas vinieron al mundo. A la menor le pusieron de nombre Anselmina, y concurrió a brazos de su madre un 23 de abril del 1976. La mayor se presentó de nalgas un 12 de diciembre del 1986 tras un parto complicado y sin partera, y aceptó entre lágrimas el nombre de Dolores. La madre cuenta angustiada que en esos diez años Anselmina se negaba a comer, tan apenas abría los ojos, y no respondía a su nombre. “Era como si no quisiese crecer”, relata asida al embozo de flores. Asegura que esperaba a su gemela, y que cuando Dolores llegó, Anselmina se acurrucó en la camita junto a su hermana, contó hasta diez, y desapareció.

19 comentarios:

  1. Me huele a ternura tu relato. La he visto acurrucada a su hermana. El título le quita dramatismo a la desaparición final. Me gustó.

    Un placer encontrar tu chiringuito. Abrazos.

    ResponderEliminar
  2. Me gustó mucho, Ángeles: de nuevo metida de lleno en el terreno de lo fantástico pero desarrollando tu propia imaginería, como debe ser. Me quedé impactado con la expresión "embarazo intermitente" que por fin adquiere sentido.
    Un fuerte abrazo,
    PABLO GONZ

    ResponderEliminar
  3. Un juego fantástico en el que siempre perdía la madre.

    Triste y tierno. De los que lijan.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Ángeles, es un relato que destila literatura por todos los costados. Es fantástico, pero real y no deja de mantenerte una sonrisa hasta el final.
    Felicidades por el relato.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Espero que haya desaparecido para reducir en cinco años esa diferencia con su gemela. luego desaparece Dolores otros 5 y así ya podrán seguir juntas a la par. (Ya sé que es tu historia pero yo necesito ese final alternativo y no deja de ser otra intermitencia...:) )

    ResponderEliminar
  6. Montse menuda imaginación desprendes, como nos demuestras día a día en tu blog; la historia una vez lanzada o parida es ya de los lectores, así que pon el final que más te guste. Un abrazo.

    Nicolás, agradezco tus palabras no sabes cuanto porque en este camino de letras que cada escritor recorremos, a veces nos quedamos en blanco ( yo llevo una temporada de escasez literaria). Me alegra que te guste el micro. Un abrazo.

    Pedro, gracias por tu atenta lectura, no es fácil ver la ternura en la triteza o al revés, la tristeza en la ternura, solemos quedarnos con una de ellas sin intentar ensartar la excluida. Un abrazo

    Pablo Gonz, de eso se trata de encontrar la propia voz, ir ensayando las formas, hasta encontrar el género donde uno se sienta cómodo. Me alegra que te guste el microrrelato.

    Arte Pun, bienvenido y gracias por dejar tu montoncito de letras en este chiringuito de arena. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Pues yo, con la dulzura con la que está escrito este micro, sólo alcanzo a ver TERNURA a raudales.
    Te felicito, Ángeles.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  8. Me gusta todo y todo el tiempo. Me gusta el final, aun tiempo tranquilo y triste, como de puntillas. Me recordó a mi sobrina de cuatro años explicandome como su hermana, un bebe, y ella eran gemelas y como lo único que había ocurrido es que el bebé había encontrado más tarde la salida.

    ResponderEliminar
  9. Esperar a su hermana tanto tiempo y desaparecer...Que triste y que bello Ángeles.

    Besos desde el aire

    ResponderEliminar
  10. La primera lectura me deja descolocado. La segunda me agrada pero... algo se me escapa. Solución: leer los comentarios. Pista no observada: el título. Ah, es un juego, libero presión. A mi me gustó "...Asida al embozo de flores". Para mi es triste y no acabo de verle del todos, pero seguro que es problema mío.

    ResponderEliminar
  11. MJ será que lo lees con buenos ojos, y dejas de lado lo triste del asunto. Me alegra que te guste. Abrazos.

    Luisa, si es que la realidad supera la ficción, qué suerte de sobrina. Abrazos.

    Ximens, desde luego el título es imprescindible, le quita drama al asunto, aún así si no acabas de verlo del todo es problema mío, seguro. Abrazos y gracias por la sinceridad.

    ResponderEliminar
  12. ¿Encontrar la propia voz?, ¿Ir ensayando las formas?.... jajajajajaja... pero qué cuento tienes, Angie. Pero si tú ya eres ferpecta!!!! jajajajajaja....

    Este micro lo demuestra. Genial.

    Le dejo aquí mis sombreros, heterocigóticos...

    Pd: Tonta.

    ResponderEliminar
  13. Mágico!...y como de costumbre impresionado de tus maneras...

    Besos!!!

    ResponderEliminar
  14. Mi querido Charles, sinceramente creí haber roto todos sus espejos el otro día...ya veo que además de payaso es usted mago. Gracias, otro día voy por ellos.

    ¿Ha pensado alguna vez en crear la editorial Kumnística?, yo le envío mis manuscritos sin compromiso alguno; poseo en mis haberes un poemario inconcluso, una novela que no termina de empezar, unos cuantos cuentos desordenados y una sonrisa postiza que prometo usar en las presentaciones...en fin piénselo, no creo que se haga de oro pero a mi me hará el favor de vaciar mi cajón desastre.
    Besos.

    ResponderEliminar
  15. Juanlu, impresión y magia, vaya dos regalos me haces amigo. Gracias!

    ResponderEliminar
  16. Usted mándeme lo que quiera. Le prometo disfrutar como un payaso.

    Besos, maestra.

    ResponderEliminar
  17. Ese contar hasta diez antes de desaparecer es impresionante, te deja el corazón en un puño. Me ha encantado
    Saludillos

    ResponderEliminar
  18. Entre las sombras
    la tempestad, los demonios,
    los monstruos milenarios
    como un animal arcaico
    con agujas en las venas
    deambula este corazón mutante,
    ángel de chatarra que busca el norte
    y extravió sus sueños.

    ResponderEliminar
  19. Jope, Ángeles, me despisto unos días y mira lo que me encuentro!!! Este relato es muy mágico, muy tuyo, y precioso. Y tiene un montón de caminos donde seguir.
    Un abrazo

    ResponderEliminar